8 de marzo de 2017 | Las acciones y declaraciones del Gobierno federal ya han perjudicado gravemente los derechos, intereses y lugares sagrados de muchas naciones indígenas, y han suscitado serias preocupaciones de que el Gobierno pueda abandonar o modificar algunos de los principios jurídicos más importantes que sustentan la responsabilidad fiduciaria de Estados Unidos. El Gobierno también ha cuestionado algunos de los elementos más importantes del largo compromiso de este país con el Estado de derecho, la igualdad ante la ley, el respeto a los tratados y el respeto a los derechos humanos. Huelga mencionar las numerosas declaraciones que menosprecian y fomentan la discriminación y el odio contra casi todos los grupos marginados, las mujeres y las minorías.
Con los tribunales cada vez más hostiles y con el Congreso bajo el control del partido del Presidente, necesitamos encontrar otras formas y otros lugares para tomar acción y hablar sobre lo que está mal y lo que se necesita.
Una de estas posibilidades es el ámbito internacional, los organismos internacionales, en particular las Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. En estos espacios, las naciones indígenas y nativas de Alaska pueden hablar sobre sus problemas, exponer y visibilizar las violaciones de sus derechos, y llegar a un público muy amplio de personas de todo el mundo.