26 de junio de 2019
Luis Fernando Arias
Organización Nacional Indígena de Colombia
Medellín, Colombia
( Español )
Honorable Secretario General Luis Almagro de la OEA, distinguidos Embajadores, líderes indígenas y representantes de gobiernos indígenas:
Mi nombre es Luis Fernando Arias. Soy indígena kankuamo de Colombia y Consejero Mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC). Hoy hablo en nombre de la Coalición de Naciones y Organizaciones Indígenas y les agradezco la oportunidad de dirigirme a ustedes y presentarles nuestras preocupaciones.
Para los Pueblos Indígenas del Hemisferio Occidental, es imperativo que esta organización cumpla plenamente con la Resolución AG/RES. 2913 (XLVII-O/17) de la Asamblea General que aprobó el Plan de Acción en 2017. El Plan de Acción describe las medidas que la OEA, como organización intergubernamental regional, debe adoptar en un período de cuatro años para afirmar, honrar e implementar los derechos de los Pueblos Indígenas tal como se establecen en la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de 2016.
Lamentablemente, la OEA no está cumpliendo con su deber de hacerlo a tiempo. Han transcurrido dos años desde la adopción del Plan de Acción y esta organización no ha iniciado un debate sobre el mecanismo dedicado a monitorear la implementación de la Declaración por parte de los Estados Miembros. La fecha límite para implementar el Plan de Acción se acerca rápidamente y el ritmo actual de implementación no responde a esta urgencia.
El mecanismo de monitoreo es una de las medidas institucionales más importantes que el Plan de Acción exige a nivel hemisférico. Sin embargo, la OEA no ha consultado a sus Estados Miembros ni a los Pueblos Indígenas sobre esta medida crucial. Es fundamental realizar debates constructivos e investigaciones sobre el probable mandato, la composición y los costos financieros del mecanismo para garantizar su sostenibilidad financiera y que complemente la labor de los órganos y mecanismos pertinentes de la OEA.
Proponemos que esta organización adopte las dos siguientes medidas para cumplir con el Plan de Acción oportunamente. En primer lugar, la OEA debe celebrar una consulta de alto nivel de dos días con los Pueblos Indígenas sobre el Plan de Acción, especialmente sobre el mecanismo de monitoreo e implementación. Esta es una acción inmediata y a corto plazo, crucial para lograr el consenso y la colaboración necesarios entre los Pueblos Indígenas y los Estados Miembros en la implementación del Plan de Acción. En este sentido, instamos a la OEA y a sus Estados Miembros a aprovechar la próxima Semana Interamericana de los Pueblos Indígenas para celebrar la consulta de dos días sobre el mecanismo de monitoreo e implementación, además de celebrar las lenguas y la cultura indígenas.
En segundo lugar, la OEA debe establecer un nuevo estatus para la participación permanente y más adecuada de los Gobiernos Indígenas en sus actividades. Esta organización debe institucionalizar la participación permanente de los Pueblos Indígenas, representados a través de sus propias instituciones de toma de decisiones. Dos de las disposiciones más importantes de la Declaración, los Artículos 3 y 4, reconocen el derecho de los Pueblos Indígenas a la libre determinación y al autogobierno. Las normas actuales de participación de esta organización, que contemplan la participación de los Pueblos Indígenas como Organizaciones de la Sociedad Civil, no cumplen con estos estándares.
Como resultado, los Gobiernos Indígenas no pueden interactuar directamente como tales con la OEA, los Estados Miembros y otros actores regionales. Los Pueblos Indígenas no deben asimilarse a las Organizaciones de la Sociedad Civil. Como entidades políticas y jurídicas, completamente distintas de la sociedad civil en general, los Pueblos Indígenas de las Américas debemos tener nuestra propia representación específica dentro de la OEA. Las Naciones Unidas están discutiendo actualmente cambios en sus reglas de participación para permitir la adecuada participación de los Gobiernos Indígenas en las actividades de la organización.
Finalmente, somos conscientes de que, mientras hablamos hoy, la supervivencia física y cultural de los pueblos indígenas se encuentra amenazada en todo el hemisferio occidental. Los Estados están incumpliendo deliberadamente la obligación de brindar seguridad jurídica a las tierras indígenas de propiedad colectiva, especialmente en la selva amazónica. Los Estados han incurrido en demoras injustificadas y han recurrido a medidas regresivas para socavar los procedimientos de titulación de tierras, y han detenido la titulación de tierras indígenas o se han negado a respetar los títulos de propiedad indígenas una vez establecidos. La seguridad jurídica sobre las tierras de propiedad colectiva es fundamental para garantizar la supervivencia de los pueblos indígenas. Además, los líderes comunitarios que protegen sus tierras de los intereses comerciales invasores están siendo criminalizados y, en algunos casos, asesinados con impunidad, incluso cuando estos defensores de derechos humanos cuentan con Medidas Cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En conclusión, si bien persisten muchos problemas en el hemisferio occidental, tenemos ante nosotros una oportunidad única. Es hora de que esta organización adopte medidas institucionales cohesivas y concretas para crear un mecanismo que supervise la implementación de la Declaración y garantice la participación permanente de los gobiernos indígenas en la OEA. Los pueblos indígenas son pueblos distintos, tanto legal como históricamente, cuyos derechos deben respetarse según lo acordado en el Plan de Acción.
Esperamos seguir debatiendo cómo podemos trabajar juntos para lograr la implementación plena y adecuada de la Declaración y el Plan de Acción de una manera enérgica, sostenida y más inclusiva.
¡Nunca más Abya Yala sin Pueblos Indígenas!