27 de mayo de 2016
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) anunció esta semana que, debido a una crisis financiera, se vería gravemente limitada su capacidad para cumplir con el mandato que le encomendó la Organización de los Estados Americanos (OEA) de promover el respeto por los derechos humanos en la región. La CIDH desempeña un papel fundamental al exigir a los Estados la rendición de cuentas por la protección de los derechos humanos. Durante más de 30 años, el Centro ha trabajado y presentado casos ante la CIDH. En numerosas ocasiones, el trabajo colaborativo condujo a la acción inmediata de líderes indígenas que enfrentaron situaciones que ponían en peligro su vida en sus esfuerzos por proteger sus tierras y recursos. Como órgano de investigación, la CIDH es un mecanismo importante para los líderes indígenas que han agotado los sistemas judiciales en su propio país.
Les pedimos que se unan a nosotros para crear conciencia sobre el valor de la CIDH y exigir las medidas necesarias para financiar la Comisión. #SalvemosLaCIDH #SalvemosLaCIDH
Atentamente,
Armstrong Wiggins
Director, Oficina de Washington, DC
Centro de Recursos de Derecho Indígena
Grave crisis financiera de la CIDH provoca suspensión de audiencias y despido inminente de casi la mitad de su personal
23 de mayo de 2016
Washington, D.C. - La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) atraviesa una grave crisis financiera que tendrá graves consecuencias para su capacidad de cumplir su mandato y llevar a cabo sus funciones básicas. La Comisión lamenta profundamente informar que el 31 de julio de 2016 expirarán los contratos del 40 % de su personal, y que en este momento no cuenta con los fondos —ni la expectativa de recibirlos— para renovarlos. La Comisión también lamenta informar que se ha visto obligada a suspender las visitas programadas para este año, así como sus 159.º y 160.º períodos de sesiones, programados para julio y octubre.
La CIDH se muestra alarmada por el hecho de que esta situación resultará en el desmantelamiento de áreas esenciales para su mandato. La CIDH también lamenta la situación de las víctimas, peticionarios y organizaciones de la sociedad civil que tenían previsto participar en las audiencias, reuniones de trabajo y otros foros programados para el período de sesiones de octubre. La CIDH también expresa su profunda preocupación porque la suspensión de las sesiones afecta directamente la capacidad de la Comisión para avanzar en la tramitación de denuncias de violaciones de derechos humanos, ya que es durante estas sesiones que los Comisionados analizan, debaten y aprueban los informes sobre peticiones y casos.
Además, resulta preocupante que miles de víctimas de violaciones de derechos humanos queden desprotegidas. El desmantelamiento total de algunos equipos de trabajo y los recortes de personal implican que es inevitable que el atraso procesal que la Comisión venía intentando reducir aumente de nuevo y llegue a un punto incompatible con el derecho de acceso a la justicia. La CIDH también lamenta profundamente tener que afrontar una situación inminente en la que podría perder a valiosos empleados que han trabajado incansablemente por los derechos de las víctimas y han aportado sentido del deber y devoción a la causa de los derechos humanos.
En los últimos meses y semanas, la CIDH y su Secretaría Ejecutiva han hecho todo lo posible por confirmar las donaciones previamente negociadas, pero lamentablemente no se concretaron. La CIDH seguirá haciendo todos los esfuerzos posibles para revertir esta situación de inmediato, evitar la pérdida del 40 % de su personal y poder reprogramar sus sesiones, visitas y todas las demás actividades previstas para 2016. Para ello, la Comisión Interamericana hace un llamado a los países miembros, países observadores y otros posibles donantes a realizar contribuciones financieras urgentes que estén disponibles de inmediato.
Para evitar esta grave situación, la CIDH necesitaría recibir fondos, o al menos compromisos por escrito de donaciones, antes del 15 de junio.
Más allá de la crisis financiera inmediata, la Comisión Interamericana sufre una falta estructural y sistemática de fondos que debe abordarse y resolverse. Existe una profunda discrepancia entre el mandato que los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) le han otorgado y los recursos financieros que le asignan. El presupuesto regular de la CIDH este año es inferior a 5 millones de dólares, lo que equivale a 0,005 dólares por persona en el hemisferio al año. El personal de la Comisión financiado con el fondo regular de la OEA está compuesto por 31 personas; en otras palabras, tiene menos empleados que los países bajo su jurisdicción. Los otros 47 empleados se financian con donaciones, que pueden ser inestables e impredecibles, como lo demuestra la crisis actual.
En las últimas dos décadas, la Comisión ha realizado constantes esfuerzos con los Estados Miembros de la OEA para asegurar un presupuesto que le permita trabajar eficazmente en el cumplimiento de su mandato. Como resultado de estos esfuerzos, la Asamblea General de la OEA ha aprobado varias resoluciones que expresan su compromiso de abordar la situación; sin embargo, estas no se han traducido en un aumento significativo de recursos. Mientras que el Consejo de Europa destina el 41,5 % de su presupuesto a la promoción y protección de los derechos humanos, la OEA destina el 6 % del suyo a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
En este sentido, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos insta encarecidamente a los Estados Miembros de la OEA a asumir su responsabilidad ante el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. La CIDH espera que la próxima Asamblea General de la OEA, que se celebrará en junio, adopte una decisión histórica y de gran alcance, que refleje el compromiso de los Estados con la defensa de los derechos humanos en la región. Esto implica aumentar radicalmente el presupuesto del fondo regular de la OEA y asignar a la CIDH y al Sistema Interamericano de Derechos Humanos en general los recursos necesarios para cumplir el mandato que los propios Estados han encomendado. Es esencial, imperativo y urgente que los Estados adopten una solución sostenible a este grave y crónico problema y demuestren su compromiso con el respeto y la garantía de los derechos humanos con hechos y no solo con palabras.
La CIDH expresa su firme compromiso de continuar trabajando en el cumplimiento de sus funciones, inspirada en las palabras de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que establece que “el ideal del hombre libre, liberado del temor y de la miseria, sólo puede alcanzarse si se crean condiciones que permitan a cada persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales, tanto como de sus derechos civiles y políticos”
La CIDH, órgano principal y autónomo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), tiene su mandato en la Carta de la OEA y la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión Interamericana tiene el mandato de promover el respeto de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en esta materia. La Comisión está integrada por siete miembros independientes elegidos a título personal por la Asamblea General de la OEA y que no representan a sus países de origen ni de residencia.