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31 de mayo de 2013
Para publicación inmediata
Por Armstrong Wiggins
“La vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad” son un derecho de todos. Estos son los principios que espero que el secretario de Estado John Kerry recuerde al participar en la 43.ª sesión de la Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos y reunirse con el presidente guatemalteco Otto Pérez Molina a principios de junio.
Imaginen, por favor, a sus abuelos y padres soportando décadas de violencia, terror y represión porque quieren conservar sus tierras y hogares para ustedes y sus hijos; porque quieren preservar su cultura y tradiciones, que benefician a la comunidad y al medio ambiente. Imaginen tener que soportar un abuso tremendo porque no tienen adónde recurrir.
Este es el caso de los pueblos maya, xinka y garífuna de Guatemala, que han luchado durante décadas contra proyectos de desarrollo insostenibles y la falta de protección de sus derechos humanos, derechos de autodeterminación y control sobre sus tierras, territorios y recursos naturales.
Es hora de que Estados Unidos demuestre que es un líder internacional en materia de derechos humanos y deje claro que no tolerará que ningún país siga violando esos derechos.
En concreto, espero que el Secretario Kerry fomente el respeto a los derechos humanos y al estado de derecho; apoye el desarrollo de la democracia y la paz; y busque medidas de seguridad internacionales que mantengan a los pueblos indígenas de Guatemala a salvo.
Contrariamente a la propaganda gubernamental, los líderes indígenas con los que me he reunido en mi trabajo con el Centro de Recursos Legales Indígenas no se oponen al desarrollo. Exigen derechos y poder influir en el proceso de desarrollo. La práctica actual de la asignación de tierras no es la solución. Sabemos, por la historia de Estados Unidos con los nativos americanos, que la apropiación de tierras y el desplazamiento de los pueblos indígenas conduce a la pobreza extrema y al deterioro cultural. No debemos permitir que la historia se repita en Guatemala.
El Secretario Kerry tiene la oportunidad de generar un cambio para los pueblos indígenas al reconocer sus preocupaciones y apoyar el diálogo entre sus líderes y el Gobierno. Ningún ser humano debería ser brutalmente asesinado por protestar contra el aumento de impuestos y electricidad, ni por exigir reformas constitucionales y educativas. Eso fue lo que vimos en Totonicapán el año pasado, cuando ocho mayas q'iches fueron asesinados y 30 resultaron heridos.
Insto al Secretario Kerry a que sea un agente de cambio e inicie un proceso que proteja los derechos y las vidas de los pueblos indígenas.
Escucho a ustedes, pueblos indígenas de Guatemala, y espero que el Secretario de Estado también lo haga.
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Armstrong Wiggins dirige la oficina de Washington, DC del Indian Law Resource Center, una organización sin fines de lucro dedicada a la abogacía y la defensa de los derechos humanos que brinda asistencia legal a los pueblos indígenas de todo el continente americano que trabajan para proteger sus tierras, recursos, derechos humanos, medio ambiente y patrimonio cultural.