En octubre de 2004, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos emitió su decisión final en un caso que presentamos en 1998 en nombre de los mayas del sur de Belice. La Comisión afirmó que el Gobierno de Belice está violando los derechos humanos de las comunidades mayas al no proteger sus derechos a la propiedad, la igualdad y un juicio justo. La Comisión enfatizó que en virtud de sus obligaciones bajo la Declaración Americana sobre los Derechos y los Deberes del Hombre, el Gobierno de Belice debe:
- Establezca los límites de las tierras que los mayas han usado y vivido, trabajando con los mayas de acuerdo con sus costumbres;
- Reconocer oficialmente los derechos de propiedad colectiva de las comunidades mayas y tomar las medidas apropiadas para proteger estos derechos; y
- Obtenga el consentimiento informado de los mayas antes de tomar cualquier acción, incluida la autorización de la extracción de registro o el petróleo, que pueda afectar sus tierras o territorios.
Informe final de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (octubre de 2004) - Inglés (PDF)
El informe de comisiones es la declaración más clara hasta la fecha de la ley que protege los derechos de la tierra indígena en el hemisferio, y representa un avance importante en la ley internacional de los derechos indígenas. Estamos especialmente orgullosos de que, en su decisión, la Comisión se basó en varios otros casos que el Centro presentó, especialmente las decisiones de Awas Tingni y Western Shoshone. Este informe es una gran victoria para el pueblo maya. Representa años de trabajo duro de las comunidades mayas, el centro y otros.
Desde principios de la década de 1990, el Centro ha ayudado a los mayas del sur de Belice en su lucha por resistir las incursiones ilegales en sus tierras y confirmar sus derechos sobre estos territorios. Primero en nombre del Consejo Cultural de Toledo Maya, y más recientemente en asociación con la Alianza de Líderes Maya, hemos utilizado la defensa y los litigios en Belice e internacionalmente para asegurar estos derechos. Durante la década de 1990, trabajamos en estrecha colaboración con las comunidades mayas para crear el Atlas Maya, el resultado de un innovador proyecto de mapeo indígena en el que las personas mayas usaron tecnología SIG, investigación de campo y cientos de entrevistas con miembros de la comunidad para trazar áreas de uso y ocupación mayas.
En 1998, presentamos un caso en nombre de las mayas en la Comisión Interamericana. Si bien el Gobierno de Belice admitió en un acuerdo de 2000 que los mayas tienen derechos sobre las tierras en el sur de Belice, no pudo tomar ninguna medición para reconocer o proteger legalmente esos derechos. A principios de 2003, el gobierno reconoció algunas demandas mayas y aprobó una ley que establece límites marginales en el desarrollo a lo largo de un corredor a través del territorio maya. Este corredor abarca un camino que forma parte del Plan Puebla-Panamá, un proyecto de carreteras panamericanas financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo y planeado sin el consentimiento de las comunidades indígenas a través de cuyos territorios se reducirá el camino.