Han pasado dos años desde que el Directorio Ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se comprometió a revisar y actualizar su Política de Pueblos Indígenas, como parte de la respuesta a la queja del Centro ña , financiado por el BID, en Oaxaca, México . El proyecto había generado una intensa oposición por parte de las comunidades indígenas, que temían que los aerogeneradores y la infraestructura interfirieran con sus tradiciones culturales, limitando el acceso a sus sitios sagrados y dañando la pesca, su principal fuente de alimento e ingresos.
Los directores del BID han reconocido que, para que el banco trabaje con mayor eficacia, debe garantizar que el marco institucional y regulatorio de los proyectos que involucran a comunidades indígenas se base en las mejores prácticas internacionales. La Política de Pueblos Indígenas vigente del BID data de 2006. Desde entonces, tanto las Naciones Unidas como la Organización de los Estados Americanos han adoptado declaraciones sobre los derechos de los pueblos indígenas.
El Centro y numerosas organizaciones indígenas importantes de México, Centroamérica y Sudamérica están presionando al BID para que revise y actualice su Política de Pueblos Indígenas en consulta con los pueblos indígenas. Estamos llamando la atención del BID sobre las principales deficiencias de la política con respecto a los estándares legales establecidos en las declaraciones ( Lea la carta al presidente del BID, Luis Alberto Moreno... ).

Miembros del Panel Independiente de Quejas e Investigación del BID se reunieron con miembros de la comunidad durante su revisión de la queja contra el Proyecto Eólico Marena Renovables en Oaxaca, México.