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En toda Sudamérica, los pueblos indígenas luchan para prevenir daños irreparables a sus comunidades y al medio ambiente del que dependen para su supervivencia física y cultural. En Brasil, proyectos de desarrollo como energía, infraestructura y otros megaproyectos financiados por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) representan una grave amenaza para los pueblos indígenas y la selva amazónica. Si bien el BNDES es un banco brasileño, sus inversiones en represas y carreteras se extienden por toda la región. El BNDES es un poderoso banco estatal, cuya cartera en Sudamérica supera con creces incluso a la del Banco Mundial. Sin embargo, el BNDES está muy por detrás de otros grandes bancos de desarrollo en materia de sostenibilidad y rendición de cuentas. El banco carece de un conjunto integral de políticas de salvaguardia social y ambiental y no tiene una política sobre pueblos indígenas.